Aparte del concepto de sistema y sus
niveles de actuación es necesario esclarecer los siguientes:
Totalidad: El hecho de que el todo es más que la suma de las partes resume la
idea de totalidad. Los elementos de un sistema sólo podrían comprenderse como
funciones de este. Cada elemento influirá en los demás y sería influido por
ellas y por el sistema mismo.
Cada familia es un sistema y debe
analizarse de manera total y no a través de sus partes. El buen funcionamiento
de la familia depende del funcionamiento de todos los miembros. Si uno de los miembros
es retirado la dinámica del sistema cambia drásticamente, incluso hacia la
posibilidad de desintegrarse. Cuando hay un divorcio el sistema familiar se
destruye, sólo que de ello se generan otros sistemas familiares en los que
habrá otras dinámicas u otra identidad.
Retroalimentación: En relación con los
sistemas vivos la retroalimentación se refiere a la capacidad de los sistemas
de recoger la información de su actuación en la medida que esta está ocurriendo
y en función de esa información movilizar procesos de ajuste.
En torno a los procesos de
retroalimentación se ha encontrado que cumplen dos tipos de funciones:
funciones homeostáticas y funciones morfogenéticas.
La función homeostática está dirigida a la protección
de la estabilidad del sistema, mientras que la función morfogenética conduce al
crecimiento del sistema. De acuerdo con esto la retroalimentación puede ser
negativa o positiva. No obstante, antes de precisar los conceptos de
retroalimentación negativa y positiva es importante esclarecer el concepto de
homeostasis.
Homeostasis: En el marco de la cibernética
de Wiener, la homeostasis es la capacidad de un sistema para autorregularse en procura
de mantener constantes sus cualidades y propiedades, mientras mantiene
intercambios con otros sistemas. Se refiere a todos los ajustes que buscan
mantener el equilibrio interno. El cuerpo humano, por ejemplo, ofrece un
excelente ejemplo del concepto de homeostasis; pues realiza una gran cantidad
de ajustes permanentes para mantener constante la temperatura a pesar de que el
individuo en su entorno enfrente cambios de temperatura, incluso drásticos. La
homeostasis simplemente es "el mismo estado", y es esta propiedad la
que permite a un sistema permanecer en un "estado estable" a través
del tiempo. (Watzlawick, 1985)
En los sistemas familiares desde luego
operan procesos en procura de homeostasis, los cuales devienen de la
retroalimentación negativa.
La Retroalimentación negativa se refiere a
los datos que puede recoger el sistema a través de sus dispositivos de entrada
de información, órganos de los sentidos en el caso del cuerpo humano, seguidos
de acciones correctivas para mantener el estado inicial. Si el sujeto hace
ejercicio la temperatura corporal tiende a aumentar, pero los termo receptores
recogen esos datos y los envían de vuelta al sistema con lo que se generan
ajustes para retornar al cuerpo a su temperatura inicial. Esto evidencia la
capacidad de retroalimentación negativa y los procesos homeostáticos. El
adjetivo “negativa” de los procesos de retroalimentación obedece sencillamente
a que procuran menguar o reducir los efectos que en el sistema pudieran generar
sus intercambios con otros sistemas.
Imaginen que en una familia el padre pierde
el empleo, lo que trae consigo dificultades económicas. Una primera respuesta
es de protección u homeostática, por ejemplo, intentar que el padre recupere su
productividad, bien en un empleo similar o en otro empleo.
La retroalimentación positiva, de acuerdo
con la segunda cibernética de Maruyama, se refiere a la recolección de datos de
la acción del sistema de los cuales derivan ajustes que posibilitan transformación
del sistema en busca de adaptación. El adjetivo “positiva” de algunos procesos
de retroalimentación se refiere sencillamente a que son ajustes que suman o
agregan elementos adaptativos al sistema. A la retroalimentación positiva le
siguen procesos morfogenéticos.
En el ejemplo de la familia en la que el
padre pierde el empleo el proceso de realimentación puede ser positivo y
dinamizar un proceso morfogenético o de crecimiento. Puede ser que los miembros
asumen tareas que les permite reducir los gastos del hogar y compensar la
pérdida del ingreso del padre o incluso que miembros diferentes al padre se
vinculen laboralmente. También es un ajuste morfogenético que la familia
incursione en un negocio propio.
Circularidad o causalidad circular: Se
refiere a que los elementos del sistema se influyen mutuamente, no de manera
lineal. El cambio en un elemento del sistema genera repercusiones en otros varios
elementos y a su vez cambios en diferentes elementos del sistema confluyen en
la respuesta específica de uno de los elementos. La respuesta de sudoración de
un sujeto que hace ejercicio depende de diferentes aspectos dentro del
organismo: aumento de la frecuencia cardiaca, tensión muscular, cambio de temperatura,
mayor demanda de oxígeno, entre otras. A su vez el proceso de sudoración
conlleva diferentes cambios: reducción de la temperatura, aumento del
rendimiento, pérdida de electrolitos, sequedad en la boca, entre otras. Como
ven no hay una causalidad, lineal sino circular, de circuitos complejos.
Una respuesta agresiva de un padre contra
la esposa no necesariamente obedece a una actuación grosera de parte de ella.
La causa puede proceder de otros diferentes orígenes o de la suma de ellos: una
sanción en el trabajo, un malestar médico, hambre, entre otras.
Equifinalidad Vs Equicausalidad. El
principio de equifinalidad incluye la idea de que un sistema puede alcanzar un estado
final partiendo de distintas circunstancias iniciales. A su vez el principio de
equicausalidad señala que las mismas circunstancias iniciales pueden llevar al
sistema a diferentes estados finales. Los dos conceptos están emparentados con
el principio de circularidad porque resaltan el hecho de que la causalidad en
los sistemas en ningún caso es lineal.
Hablando de equifinalidad a un divorcio
llegan familias con circunstancias iniciales distintas: unión libre, matrimonio
civil, con o sin hijos, parejas jóvenes o adultas. Un mismo fin a partir de
estados iniciales distintos.
Hablando de equicausalidad, la muerte de un
miembro de la familia puede derivar en transformaciones diversas. Puede acercar
a sus miembros y fortalecer los lasos o puede generar disputas entre parientes
y procesos de desintegración. Una misma circunstancia inicial que puede derivar
en resultados diferentes.
Los conceptos de equifinalidad y
equicausalidad son relevantes en la psicología sistémica porque introducen una
visión diferente en relación con el origen de los problemas del comportamiento.
La causa inicial o el origen de un problema deja de ser significativo. En toda
familia que estuviese detenida por un proceso de comunicación o interacción limitada,
descubrir "quién empezó a aislarse" no tendría relevancia sobre el
hecho de intervenir con eficacia en la cuestión de "promover cambios".
Buscar explicaciones en el pasado o intentar explicar lo ocurrido no serviría
de ayuda al sistema que se encontrase parado. (Minuchin, 1977). La explicación
no surtiría efecto por muy cierta que fuese. Lo importante sería el estudio del
círculo vicioso provocador del "no cambio".
Referencia bibliográfica
Vital, A., Moreno, D., Hernández, D., & Bustos, J.
(2015). Enfoques contemporáneos de la psicología. Repositorio Institucional
UNAD, 36-54. https://repository.unad.edu.co/handle/10596/9669